Manejo y Almacenaje de Aditivos

La mayoría de los aditivos son soluciones acuosas de químicos activos biodegrada­bles y deben  almacenarse de tal forma que su calidad no resulte afectada por influencias físicas o químicas. Por lo tanto, se deben conservar en envases bien cerrados, en sitios secos, frescos y bajo techo, según las instrucciones del fabricante.

Aspectos básicos a considerar:

• Deben protegerse contra la congelación, pues la mayoría tienen puntos de congelación a, o por debajo de 0°C. Cuando un aditivo se congela, los químicos se cristalizan fuera de la solución y no regresan con rapidez a la solución al descongelarse.

• También, es necesario proteger los adi­tivos contra el calor, pues su degradación se acelera a temperaturas elevadas. Por eso deben almacenarse fuera de los rayos directos del sol y lejos de otras fuentes de calor.

• Por lo general contienen preservativos para reducir la biodegradación y extender la vida de anaquel. A pesar de esto, su actividad y efectividad disminuye con el tiempo. Por tanto, deben usarse en base al principio de que “el que llega primero sale primero”.

• Normalmente son almace­nados en tambores de 200 litros o en tanques de almacenamiento en grandes cantidades. Con frecuencia, los proveedores de aditivos dan servicio y mantenimiento a estos contenedores, que deben ser manejados con cuidado.

TOMA NOTA

Protección de los aditivos

Para prevenir la formación de hongos, se debe sellar las tapas superiores de los tanques de almacenamiento, un método sencillo, económico y simple, pero no por eso menos importante.

Consideraciones:

  • El volumen de aditivo, derivado de los aforos, debe ser almacenado en algún tambo o cubetas, pero nunca se devolverá a los tanques.
  • Después podrá incorporarse manualmente a algunas unidades revolvedoras en cargas de concreto.
  • En las visitas preventivas, los técnicos de mantenimiento podrán retirar el sello del tanque, para la revisión general.

Dosificación y despacho

  • La dosis correcta de aditivo es crucial para el rendimiento satisfactorio de una mezcla y es esencial el uso apropiado de un equipo bien calibrado y en buen estado para des­pachar los aditivos.
  • Los proveedores de aditivos normal­mente proporcionan, instalan y dan servi­cio a dispensadores, ya sean manuales o automáticos.
  • Los aditivos deben ser agregados a un concreto durante el mezclado, junto con la última porción del agua, con el fin de asegurar la dispersión uniforme del aditivo en todo el concreto, a menos que sea necesaria la adición retardada para un propósito específico. El aditivo no debe ser agregado de modo directo al cemento seco o a los agregados.
  • Para la mayoría de los aditivos no es ne­cesario cambiar el procedimiento de mez­clado del concreto. Cualquier requisito especial puede encontrarse en el instructivo de fabricante.

¿Sabías que?

Aunque la mayoría de los aditivos no son peligrosos para la salud, algunos pueden ser cáusticos y otros flamables. Por eso se recomienda tomar las siguientes medidas:

  • Evitar el contacto con los ojos, la boca y la piel. Si esto ocurre, deberá lavarse el área con agua limpia y resguardar la ropa contaminada.
  • Buscar ayuda médica en casos de seria contaminación en los ojos, ingestión o inhalación excesiva de los humos.
  • El derrame de un aditivo no es un asunto menor, por eso es necesario contar con una barrera de protección (dique).
  • Las superficies se tornan resbalosas en caso de un derrame de aditivo. En caso de que esto ocurra, se debe lavar el área con agua para prevenir un accidente.

DIQUES

El diámetro de los tanques es de máximo 2.4 metros. Debe sumarse por lo menos 1.0 metro por punto cardinal, para poder desplazarse al interior y para que la colocación de las mangueras de los puntos de descarga no sufran dobleces muy pronunciados.

Quedaría de la siguiente manera: